He
pasado de querer ir a la feria lo mínimo posible a ir prácticamente
todos los días. No tenía un especial interés en ello, pero al
final han ido surgiendo espontáneamente ganas de contradecirme. Casi
no he montado en atracciones y hay días en los que no he hecho
botellón, pero igualmente tenía ganas de ir con una gente u otra.
Me lo he pasado igual de bien sin beber alcohol que cuando lo hacía.
Es algo que no había comprobado ni me lo había planteado.
COSAS BUENAS DE ESTAS FERIAS:
- El ambiente de fiesta que contrasta con lo que nos tiene acostumbrados esta ciudad.
- Encontrarme con buena gente que había perdido de vista.
- Buenos momentos con amigos.
- Conocer cosas interesantes e insospechadas de la gente.
- Despejarme bastante antes de empezar a estudiar a fondo.
- Comprobar que el alcohol NO es estrictamente necesario en eventos como éste, al menos para mí.
- Sacar mi vena artística junto a unos cuantos en el centro de una caseta y protagonizar bailes en plan película-musical.
- Probar de nuevo las patatas asadas con guarnición.
- El buen tiempo que ha hecho.
- Que no he gastado demasiado dinero.
- El transporte público que ha funcionado estupendamente.
- El buen rollo en general, casi ningún problema.
COSAS MALAS DE ESTAS FERIAS: pues lo malo que puede tener una feria
abarrotada de todo tipo de gente. Para qué entrar en detalle,
quedémonos con lo bueno. Esto dice mucho de mi carácter.
Ahora
me hallo estudiando intensivamente, pero siento que no he
desperdiciado el tiempo en estos días.

Qué cierto Pablo. Yo he sentido lo mismo. Parece mentira que antes el principal interés de ir a la feria fuera coloquialmente "jartarse" y a penas poder llegar en pie a casa... Yo me lo he pasado tan bien en las ferias... estuve muy a gusto con vosotros, vi a mucha gente, conocí a gente nueva... y el hecho queda claro, que lo más bonito de esta vida es compartir.
ResponderEliminarSi sabes como vivir, puedes vivirlo todo! (Ya lo dicen en el anuncio ^^)
Espero que haya otras muchas ferias como estas a vuestro lado...